No se como explicarlo pero me gusta observar a la gente.
Me gusta observarla sin conocerla, oir su voz y echar mi imaginación a volar, pensar en lo extraordinarias que son esas personas, me gusta ver sus peculiaridades, sus sonrisas reales a pesar del dolor que cargan sus atenuadas arrugas o sus brillantes y tiernos ojos a pesar de sus hinchados pies de tanto andar descalzos por el angosto camino, adoro ver a niños correteando agudizando su ingenio y soñando con ser grandes, adolescentes luchadores solo por ayudar a su familia y padres cariñosos y sobreprotectores.
Es curioso pero me decanto más por observar a personas sin recursos, personas que puede que no conozca su historia en particular pero que llevan su piel marcada por el sacrificio y la lucha, personas que puede que para la sociedad no hayan llegado a ser nadie pero que sin embargo su valor como personas sobrepasa a la de cien adinerados juntos, y no me mal interpretes, no te hablo de que una persona con dinero sea por definición mala persona, claro que no, me refiero simplemente a que la mayoría de las personas que vuelcan su vida en el amor hacia los demás, todas esas personas a las que le da igual luchar durante toda su vida hasta la muerte con tan de ver a su familia unida bajo un techo, todas esas personas que aman incondicionalmente sin esperar nada de nadie normalmente no tienen dinero, y son felices en gran manera y disfrutan de la sencillez, esas personas saben apreciar la vida en su esencia y esa esencia es lo que me hace a mi ver su grandeza, esa grandeza que irradian las personas alegres, humildes y generosas.
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